viernes 27 de mayo de 2011

Doncella resplandeciente en Marcahuasi

Existen impermutables seres dormidos,
como piedras eternas,
llorando por despertar,
anhelado un nuevo sol.

Uno ha visto la luz de unos ojos dormidos.
¡Oh! paraje elevado en la fría mañana.

Un alma invito a la otra a recorrer las cumbres y cielos,
buscando lo perdido entre las montañas.

Todo lo encuentras cuando despiertas,
si traes del sueño algo contigo…. y no se ira.

Algunas veces cuando menos te das cuenta,
y en los lugares más distantes,
descubres energías,
personas y enigmas.

Piedra antigua enigmática,
en las cumbres olvidadas,
un espíritu habita en ellas,
y atrae a los visitantes.

Ahí quiero quedarme a tu merced.
Hay seres angelicales,
maravillosas hadas exaltantes de misterio,
el amor carece de las ataduras de la realidad,
...y se vuelven aves y las aves en sueños,
y los sueños en mujer.

Para aquel que acompaño en un viaje
a la más hermosa criatura de Dios,
ya no hay retorno... su camino esta decidido.

En Lima o Marcahuasi,
somos uno, el cielo, ella y yo.

Hernán Villalta — Eriador Eriol

Guardián del Alba,

Montaraz de las tierras del norte