domingo 22 de mayo de 2011

Nací cantado a los arboles


Ni el fuego ígneo que he derramado llorando,
ni las frías mañanas que una lagrima humedeció,
son parte de tu anhelada compañía,
que el cielo necio pedante a todos negó.

Nací cantado a los arboles,
marchite con el otoño entre hojas de abedul,
un ruido encantado bajo el corazón,
palpitando en eterno dolor.

Soy más que los ojos que te ven,
soy más que una compañía,
no estoy de paseo en vida,
estrella fugaz no estaré al medio día.

Martha Villalta Porlles